ETAPAS EN LA
VIDA JUDIA
Finalmente pasaremos aquí una breve revista a varios ritos y
ceremonias que se suelen presentar en la vida individual de cada judío, sin estar ligados
al calendario que rige para el pueblo entero.
Vinculados con el nacimiento del varón judío, hallamos los siguientes
dos rituales:
Brit Milá ("El pacto de la
circuncisión"): Se cumple con el niño a los ocho días de nacido, tal como lo
prescribe la Torá en Bereshit Génesis 17.10-14. Cuando razones de salud del bebé lo
impiden, la circuncisión puede postergarse hasta que el médico dé el visto bueno para
realizarla. Mohel se llama el especialista que la ejecuta, tras de pronunciar las
bendiciones del caso, y sandak, la persona (generalmente un pariente cercano del niño: su
padre, o un abuelo, un tío, etc.) que sostiene al niño en brazos durante la operación,
sentada en una silla especial que se denomina Kisé shel Eliáhu, la "silla del
(profeta) Elías". Después del Berit Milá se suele servir un agasajo a todos los
presentes.
Pidión Habén: El "rescate del
hijo" primogénito. Porque el primer hijo de la madre, cuando es varón, debería ser
consagrado a Dios según la ley de Shemot - Exodo 13.2; pero ya en Bamidbar - Números
18.15, la misma Torá indica que después de entregado al sacerdote, el padre debe
rescatarlo de manos de éste, mediante el pago de una cierta suma de dinero.
Por eso, al mes y un día de nacido el niño, se cumple con él la
ceremonia de Pidión Habén, en la cual el padre coloca al hijo delante de un cohén o
sacerdote, para dar cumplimiento a dicha ley. Y luego, por una moneda de plata o una suma
de dinero que varía según las diversas costumbres y países, lo rescata y lo obtiene de
vuelta.
El Pidión Habén suele realizarse dentro del marco de una comida
festiva, pero no en sábado o día de fiesta, por el aspecto del dinero que interviene en
la ceremonia; en tal caso, se lo posterga hasta el primer día hábil siguiente. Y quedan
eximidos del "rescate", hijos de los mismos sacerdotes (cohanim) o de los
levitas (leviím).
Pasamos luego a la mayoría de edad de un joven judío:
Bar Mitzvá y Bat Mitzvá: Ceremonia que
se realiza al cumplir trece años los varones, y doce, las niñas. El tema ya se trata en
la sección Bnei Mitzvá .
Llegamos ahora al casamiento de una joven pareja judía:
Jupá Vekidushín o Jatuná: El
"casamiento" o "ceremonia nupcial" según la tradición judía.
En tiempos antiguos - y en algunos círculos religiosos, hasta el día
de hoy la elección de la respectiva pareja no era hecha por el individuo en cuestión (el
novio a la novia) sino la familia, y dentro de ésta, principalmente los padres, quienes
escogían al futuro cónyuge de su hijo o hija.
De ahí que los vocablos hebreos jatán (hoy: "novio") y
kalá (hoy: "novia"), en un principio significaban solamente "yerno" y
"nuera" - vale decir, el joven o la muchacha que se casan, en su relación con
los padres de su pareja - y el verbo Iehitjatén (hoy: "casarse") denotaba:
"unirse dos familias mediante el casamiento de dos de sus miembros" (como p.e.
en Melajim Alef ~I Reyes 3.1, donde el rey Salomón se "vincula" mediante un
casamiento con el Faraón de Egipto). Y lo mismo rige para el sustantivo jatuná,
"casamiento".
La ceremonia se efectúa debajo de un palio nupcial llamado jupá El oficiante - generalmente un rabino - pronuncia sobre la
pareja siete bendiciones (sheva berajot), y se bebe de una copa de vino. Como acto
simbólico, por el cual el novio toma a la novia por esposa, él le coloca en el dedo un
anillo de oro, a la vez que pronuncia la fórmula que la consagra como mujer suya. Y la
aceptación por parte de la novia, a que el anillo le sea colocado, expresa el
consentimiento de ella de unirse por esposa a ese hombre.
Además, se firma y se lee en público un documento matrimonial, la ketubá o ketuvá, donde constan las obligaciones que el hombre
toma sobre sí como esposo, y la indemnización que deberá pagar a la mujer en el caso de
que alguna vez quiera divorciarse de ella. También firman, al pie de la ketubá, dos
testigos de la ceremonia.
Como punto final de ésta, el novio rompe, con un pisotón, un vaso
colocado a sus pies. Este instante de pena por la destrucción del vaso, está destinado a
evocar, aún en medio de la alegría del casamiento, el recuerdo del Templo de Jerusalén
destruido desde hace casi dos mil años.
En algunas épocas - y muy raras veces, inclusive hasta hoy - los
festejos del casamiento se prolongaban durante siete días.
Y llegamos así al fin de la vida de un judío.
Kevurá, el "entierro": es
costumbre inmemorial del pueblo judío, sepultar a los muertos en una tumba, tal como ya
lo hizo el patriarca Abraham cuando falleció su esposa Sará, según el relato de
Bereshit - Génesis Cap. 23. Hoy día, en Israel tanto como en la Diáspora, suele ser la
Jevrá Kadisha ("Asociación Sagrada") la encargada de los sepelios, de la
administración de los cementerios, etc.
Previo al entierro, y como recuerdo de la costumbre de tiempos antiguos
en que los deudos solían. desgarrar sus ropas como expresión de dolor por el
fallecimiento ocurrido, se ejecuta hoy la keriá ("rotura"), un tajo que se da
en la ropa exterior de los deudos más cercanos.
Después del lavado ritual que se le practica (tohorá),y colocado el
muerto en un ataúd (el arón) o envuelto en una mortaja (tajrijín) de tela blanca, a
veces se pronuncia en su honor un discurso recordatorio (el hespéd) donde se reseñan los
aspectos salientes de su vida. Luego es llevado hacia la tumba, acompañado por el
"séquito" (levaiá o Halvaiá) que integran sus
deudos más cercanos, sus demás familiares, y amigos, conocidos, etc. Una vez allí, se
lo sepulta. Y al pie de la tumba, vuelta a cerrar, el hijo o algún familiar cercano -
varón pronuncia el Kadish (plegaria).
Para la familia comienza la shivá ("siete" días, la semana
de luto en la casa, interrumpida sólo por algún sábado o día de fiesta que pueda haber
intermedio).
Azkará ("Recordación") o Sheloshim ("Treinta" días después del sepelio): Al cabo
del primer mes de duelo, durante el cual los deudos varones no se afeitaron ni cortaron el
cabello en señal de luto, vuelven a reunirse los familiares y amigos al pie de la tumba
(según la costumbre en Israel), y durante ese lapso ya se construyó encima de ella la
lápida fúnebre, generalmente de mármol, .que Ileva las inscripciones en recuerdo de la
persona difunta: su nombre hebreo, las fechas de nacimiento y de deceso, y alguna
evocación recordatoria. En otras comunidades, en la Diáspora, el monumento fúnebre se
inaugura recién al cumplirse el primer aniversario del fallecimiento.
Durante los primeros once meses, los hijos varones del difunto o
difunta recitan el Kadish, como ya se vió al hablar de esta plegaria; por otros
familiares - hermanos, hijos, esposos - el plazo de duelo es menor. Durante todo el
período de luto, los deudos se abstienen de concurrir a fiestas, celebraciones,
espectáculos, diversiones, etc.
De ahí en adelante, cada año se recuerda a los fallecidos en forma colectiva en la
sinagoga cuatro veces por año en la oración de Izkor (ver lom Kipur), y de modo
individual en el aniversario (según fecha hebrea) del fallecimiento del difunto, mediante
el recitado del Kadish en la sinagoga (pues para decirlo se necesita minián). También se
prende en su recuerdo una vela especialmente gruesa para que alcance a arder veinticuatro
horas, o bien, más modernamente, una lamparita eléctrica de recordación. El día del
aniversario del fallecimiento se denomina iórtzait (un
término tomado del ídish), o iom hashaná en su traducción al hebreo. Ese día, junto
con otras fechas que señala la tradición, los familiares del difunto también le rinden
homenaje y lo evocan, yendo a visitar su tumba. (Los días sábados y festivos no se va al
cementerio. En tales casos, se realiza la visita en una fecha próxima a la que
correspondería).