ENCENDIENDO LAS VELAS DEL SHABAT

Encendiendo Velas Las mujeres casadas, acostumbran a encender dos velas, pudiendo agregar una por cada uno de sus hijos. Una niña o joven soltera enciende una sola vela.

Cuando una niña ya puede comprender la idea del Shabat y puede recitar la bendición (aproximadamente a los tres años de edad), sus padres deben proveerle un candelabro y enseñarle a encender las luces del Shabat.

La niña debe encender frente a su madre por si necesita ayuda de ésta. También es costumbre colocar algunas monedas en una "pushke" (alcancía de caridad) antes de encender las velas.

El tiempo correcto para el encendido de las velas del Shabat, es cada viemes 18 minutos antes de la puesta del sol.Tal como se encienden velas en honor al Shabat, también se encienden en honor a las festividades.

Distintas bendiciones se recitan en las diferentes festividades.

Cuando el encendido se hace una vez comenzada la festividad (después de la puesta del sol), se debe utilizar una llama ya existente, puesto que está prohibido crear un fuego nuevo, ya sea encendiendo un fósforo o alguna luz.  Sin embargo, está permitido utilizar una llama que está encendida desde el comienzo de la Festividad, por ejemplo una llama piloto, el gas de la cocina o la llama de una vela encendida.

 

PROCEDIMIENTO PARA EL ENCENDIDO

La señora, joven o niña, enciende las velas, luego extiende sus manos, moviéndolas alrededor de las velas en una moción circular hacia adentro, tres veces seguidas, para indicar su aceptación de la santidad del Shabat. Entonces cubre sus ojos con las manos y recita la siguiente bendición:

Bendición del Shabat

BARUJ ATA A-DO-NAI E-LO-HEINU MELEJ HAOLAM, ASHER KIDESHANU BEMITZVOTAV VETZIVANU LEHADLIK NER SHEL SHABAT KODESH.

Bendito eres Tú, Di-s, nuestro Señor, Rey del Uniuerso, Quien nos santificó con Sus preceptos y nos ordenó encender las velas del sagrado Shabat.
Luego, descubre sus ojos para contemplar las luces del Shabat.

El momento del encendido es considemdo especialmente propicio para rezar a Di-s por salud y felicidad. La oración es inmediatamente aceptada porque es dicha durante el cumplimiento de esta gran Mitzvá de encender las velas de Shabat.

 

CUANDO ENCENDES LAS VELAS

Cada vez que enciendes las velas del Shabat o de las Festividades, es algo que Ilena tu corazón de alegría y te une con tu gente. Es algo que te inspira, da esperanza y te otorga paz. Es algo que te otorga una luz de bendición para iluminar al mundo a tu alrededor.

Mira atrás; hacia los tiempos bíblicos; a Sara, nuestra matriarca, cuya luz milagrosa iluminaba a Abraham y a Itzjak su hijo desde un Shabat al otro. Recuerda a Rivka quien, después de Sara, bendijo a la luz del Shabat desde que tenía tan sólo tres años de edad.

Es esta tradición de 3.700 años de antigüedad que las mujeres Judías recuerdan y observan, al dar la bienvenida a la Reina Shabat. Esta es la Mitzvá que vuelve a encender la chispa Divina que hay en todo ser Judío. Hoy, todos nosotros tenemos una mayor obligación de disipar la oscuridad y derrotar a la perversidad, que si es dejada incólume, destruiría al hogar Judío, la vida Judía y la moralidad.

Y ahora nuevamente; jóvenes y ancianas, madres e hijas de todas las edades, en cada hogar Judío, pueden participar en el encendido de las velas y conocer la pronunciación de la brajá (bendición), y al abrir los ojos ver la sonrisa del amor y la aprobación de Di-s.

La mujer es el soporte espiritual de su hogar, y por lo tanto está dotada de las fuerzas necesarias para ejercer el privilegio de promover la paz y la armonía, haciendo de su hogar un refugio, un paraíso de tranquilidad, un lugar cálido, cómodo y confiable que aleja las sombras y la soledad y da lugar a los sentimientos, esperanzas y sueños de todos los miembros de la familia. Todo eso se logra al encender las velas de Shabat. Di-s, al crear el mundo, hizo primero la luz y le entregó a la mujer judía el privilegio eterno de recrear esa luz cada Shabat para que se disipe la oscuridad de su vida, de su casa y de su alma, para que prevalezca la armonía y la espiritualidad en ese día tan especial, que sirve de preparación para el resto de la semana.

El milagro es, que esa luz tiene el efecto de alumbrar también al mundo exterior brindándole paz y alegría. Una vez prendidas las velas de Shabat. la luz deja de pertenecer a quien la enciende, no puede ser contenida, ilumina al mundo y llega a todos por igual y en esto radica la importancia de esta mitzvá, porque nos demuestra que cada uno de nosotros cuenta.

El Zohar dice que la mujer que enciende las velas de Shabat con alegría trae la paz a su hogar y felicidad a toda la familia. La calidez de una atmósfera espiritual es un ingrediente indispensable en el esfuerzo por procurar esas cualidades para el mundo en general.

Al encender las velas del Shabat, toda mujer y niña sentirá que algo especial sucede.

Que este acto ilumine un brillante futuro y que sea una fuente de paz eterna para todo nuestro nueblo.

  (Extractado de una publicación de Jabad Lubavitch Argentina)


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