Hoshaná Rabá

Otra característica de la fiesta de Sucot es una procesión que se cumple dentro de la sinagoga y durante la cual se lleva en brazos un rollo de la Torá y se agitan los ramilletes festivos de las cuatro especies. Esta procesión se llama Hacafá ("vuelta" o "ronda" en torno a la sinagoga, por adentro de la misma; en plural, Hacafot) y durante su transcurso se cantan varias plegarias en las que se repite frecuentemente, a modo de estribillo, la petición de Hosha Na, " ¡Ayuda, por favor (oh Dios)!". Más tarde, las dos palabras se fundieron en una sola, Hoshaná, y en el ámbito cristiano derivaron en el término Hosanna, que se usa en la liturgia de la iglesia.

El séptimo día de Sucot recibe el nombre de Hoshaná Rabá, "Gran Hoshaná", porque en vez, de una sola vuelta por la sinagoga, este día se dan siete, recitando en cada una de ellas la plegaria de Hoshaná correspondiente. Y en vez de hacerlo con un solo rollo de la Torá en brazos, ese día se sacan del Arón Hacódesh o Arca Sagrada todos los rollos que posee la sinagoga, para encabezar con ellos la procesión festiva.

Esta costumbre - según cuenta el Talmud en el Tratado Sucá, Cap. 4 Mishná 5 - es reminiscencia de las procesiones que se realizaban alrededor del altar en el Templo de Jerusalén, con ramas de sauce recogidas en un sitio cercano a la capital llamado Motzá.  El reiterado pedido de ayuda expresado por la palabra Hoshaná, se refiere principalmente a la temporada de invierno que está por iniciarse poco después del mes de Tishrí y de su serie de fiestas: que Dios conceda al país la dosis de lluvia que necesitará la tierra, para que ésta pueda brindar al pueblo de Israel el alimento requerido para sobrevivir.

La lectura de Kohélet: La tradición también establece que en uno de los días de Sucot se lea en la sinagoga el libro de Kohélet o Eclesiastés. Un texto bíblico donde figuran esos pasajes famosos por su enfoque pesimista de la vida, como aquello de que "no hay nada nuevo bajo el sol" (1.9), o "vanidad de vanidades, todo es vanidad" ( 1 .2).

Hay quienes consideran que esta lectura ha sido establecida adrede por nuestros sabios como contrapeso a la alegría de Sucot y de la fiesta de la cosecha, a modo de un dique para limitar el mandamiento, también bíblico, de "alégrate en tu fiesta" (Devarim - Deuteronomio 16.14) que rige para Sucot, algunas veces llamado Jag solamente, la "fiesta" por excelencia, tal como lo leemos por ejemplo en Divrei Haiamim Bet - II Crónicas 5.3.

 


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