PESAJ
Pésaj es la fiesta
que recuerda la salida de los hijos de Israel de Egipto; comienza el día 15 de Nisán,
por marzo-abril, y se la celebra durante siete días, de los cuales el primero y el
último son días de reposo, y en los que está prohibido el trabajo cotidiano. En la
Diáspora, por los motivos que ya vimos al hablar del calendario hebreo, /la celebración
se extiende a ocho días, de los cuales son feriados los primeros dos y los últimos dos.
Y también es día de descanso se sobreentiende el día sábado que caiga en la semana de
Pésaj.
Resumen de los 15 pasos del Seder
1) KADESH: Kidush sobre el vino (primera copa).
2) URJATZ: Lavado de manos sin pronunciar bendición.
3) KARPAS: Se come el Karpás remojado en agua salada. El Karpás nos introduce el sabor
del Exodo. El agua salada nos recuerda las lágrimas de los esclavos.
4) IAJATZ: Se parte la matzá del medio. El trozo más grande se esconde («aficomán»)
para que los niños lo busquen.
5)MAGUID: Es la lectura de la mayor parte de la Hagadá, que incluye casi todas las
canciones tradicionales de esta festividad. El texto trata del éxodo de los judíos de
Egipto. El Maguid termina con la bendición de la segunda copa.
6) ROJTZA: Lavado de manos haciendo Netilat ladaim.
7) MOTZI: Bendiciones agradeciendo por el pan (matzá).
8) MATZA: Bendecimos agradeciendo por la mitzvá de comer matzá.
9) MAROR: Comemos maror mojado en jaroset.
10) KOREJ: Comemos un «sandwich» de matzá con maror.
11) SHULJAN OREJ: Comemos la exquisita comida tradicional del Séder.
12) TZAFUN: Los niños entregan el aficomán encontrado.
13) BAREJ: Hacemos Birkat Hamazón, agradeciendo por el alimento recibido. Tomamos luego
la tercera copa.
14) HALEL: Salmos y canciones. Finalmente levantamos la cuarta copa.
15) NIRTZA: Este es el último paso del Séder, donde declaramos que hemos cumplido con la
obligación de celebrar el Séder y nos proponemos realizarlo el próximo año en
Jerusalem.
La etimología del término Pésaj nos está dada en la misma Biblia:
proviene de una raíz P-S-J de un verbo que significa "saltear", "pasar por
encima", y se refiere al hecho de que en la última de Ias diez plagas habidas en
Egipto antes de que el Faraón consintiese en dejar partir al pueblo de Israel, el ángel
de la muerte enviado por Dios "salteó las casas de los hijos de Israel" (Shemot
- Exodo 12.27) preservando a los primogénitos que allí vivían, y sólo entró en los
hogares de los egipcios para matar allí a los primogénitos de cada familia.
En recuerdo de esta salvación de los primogénitos de Israel,
posteriormente quedó establecido para éstos un día de ayuno, Taanit bejorim, en
vísperas de Pésaj. Pero este ayuno los primogénitos pueden evitarlo, sí ese día ellos
estudian la parte final de algún tratado del Talmud: cada vez que se concluye un estudio
semejante, ello da lugar a una comida festiva, en mérito de la cual puede levantarse el
ayuno de la fecha. Por eso, el día antes de Pésaj, algunas sinagogas suelen organizar
por Ia mañana un Sium o "conclusión" (del estudio de un tratado del Talmud),
del cual participan los primogénitos de la comunidad, y de éste modo quedan eximidos de
su obligación de ayunar ese día.
Aspecto histórico: Llamada también Zemán Jerutenu, el "tiempo
de nuestra libertad", Pésaj es la fiesta que evoca la transformación de las doce
tribus - descendientes del patriarca Jacob en un pueblo, y el éxodo de este pueblo de
Egipto, con el cual obtuvo su libertad. Esta salida de Egipto se menciona innumerables
veces en la Biblia, en las plegarias y en las tradiciones judías, y representa la piedra
angular de la constitución del pueblo como tal. También en las palabras iniciales de los
Diez Mandamientos o Decálogo, Dios se presenta al pueblo de Israel anunciándole que
"Yo soy el Eterno tu Dios, que te he sacado de Egipto, de la casa de los
esclavos" (Shemot - Exodo 20.2 y Devarim - Deuteronomio 5.6), vinculando Su identidad
con este éxodo de Egipto.
A pesar de que existen discrepancias al respecto entre los estudiosos,
generalmente se acepta como época de esta salida de Egipto la segunda mitad del siglo
XIII a.C., en tiempos del faraón Ramsés II. Con éste, entonces, habría tenido Moisés
sus gestiones para obtener la liberación del pueblo de Israel sometido a trabajo de
esclavos, tratativas reforzadas cada vez por una nueva plaga que sobrevenía a Egipto,
porque el rey se negaba a concederles la libertad. Hasta que con la décima y última, la
muerte de los primogénitos, el monarca ordenó en horas de la noche que los hijos de
Israel abandonaran su país de inmediato (según Shemot - Exodo 12.31).
A esta repentina orden de salida se debe la tradición de los panes
ácimos o Matzot, que también caracterizan a esta fiesta: el tiempo no alcanzó para
cocer en los hornos el acostumbrado pan de cada día, sino que hubo que dejar la masa al
sol para que se cociera al calor de éste. Resultaron unas galletas chatas y sin
fermentar, en recuerdo de las cuales comemos, hasta el día de hoy, las tradicionales
matzot de Pésaj durante los siete (u ocho) días de la fiesta, y evitamos el consumo de
pan, bizcochos, tortas etc., los alimentos de masa fermentada que solemos comer durante el
resto del año.
Otro elemento básico de la fiesta de Pésaj radicaba en el sacrificio
de un animal - el cordero pascual - con cuya sangre cada familia de Israel pintó esa
noche el marco de la puerta de su casa, señalando así su identidad de tal, para evitar
que el ángel de la muerte hiciera allí sus estragos (según Shemot - Exodo 12.21 - 23).
En lo sucesivo, el sacrificio del cordero de Pésaj se siguió
celebrando cada año, en recuerdo de aquél ofrendado en Egipto. Tan importante se
consideraba este sacrificio, que incluso se estableció una segunda oportunidad, el Pésaj
shení o "segundo Pésaj", un mes después del original, para aquellas personas
que no pudieron ofrendarlo en su momento, ya por haber estado impuras debido al contacto
con un muerto, o bien por haberse ausentado de sus hogares (según Bamidbar - Números 9.9
- 14).
Solamente con la destrucción del Templo, cuando forzosamente quedó
abolido el culto de sacrificios en el pueblo de Israel, dejó de celebrarse el rito del
cordero pascual. Sólo nos queda hoy un recuerdo simbólico del mismo, el trozo de hueso
con carne asada que se coloca en la fuente alegórica de la noche del Séder.
Pésaj en el calendario agrícola: La Biblia habla varias veces del mes
de la salida de Egipto como época de la primavera: "Hoy vosotros salís, en el mes
de la primavera" (Shemot - Exodo 13.4, y algunos otros pasajes más).
El segundo día de Pésaj se traía a Dios la ofrenda de un ómer de
cebada, el primer fruto de la tierra que solía madurar en el país. (El ómer era una
antigua medida de capacidad hebrea, que equivalía a unos cuatro litros, aproximadamente).
Y a partir de esa fecha se contaban siete semanas, Sefirat Ha-Omer (la "cuenta del
Omer"), al cabo de las cuales, el día cincuenta, se celebra Shavuot, la fiesta de
las primicias, según veremos más adelante.
Y como la llegada de la primavera también suele señalar en Israel el
fin de la época de las lluvias (por las cuales se oró medio año antes, según vimos al
hablar de Sheminí Atzéret), ahora en Pésaj, a partir de la plegaria de Musaf del primer
día, se pide a Dios que envíe ta1 "rocío", durante la estación caliente que
está por iniciarse, mediante una oración especial que también lleva ese nombre.
La transformación de Pésaj: Con la destrucción del Templo de
Jerusalén y la dispersión del pueblo judío en los países de la Diáspora, quedó
trunco el carácter agrícola de Pésaj, y. bastante mutilado, también, su significado
como fiesta de la libertad. Ambos aspectos siguieron evocándose, en el mejor de los
casos, como una esperanza para el futuro solamente: volver a poseer alguna vez nuestro
propio país, donde tornemos a ser un pueblo libre que trabaje la tierra como otrora.
"Leshaná habaá birushaláim ", "El año que viene (ojalá estemos) en
Jerusalén" dice en uno de sus párrafos culminantes la Hagadá o Relato de Pésaj,
que veremos más adelante en este capítulo.
Y en tales circunstancias, cobró singular importancia el otro aspecto
de Pésaj como Jag Hamatzot, la "Fiesta de los panes ácimos", es decir, el
abstenerse del consumo de todo alimento fermentado 0 leudado (el así llamado jametz),
para consumir solamente matzá, las "galletas ácimas" (o bien tortas y pasteles
hechos de harina de matzá, que también están permitidos).
Jametz, digamos de paso, es todo alimento elaborado de trigo, centeno,
cebada, avena o escanda, amasados con agua, y cuya masa haya fermentado. Los judíos
ashkenazitas también incluyen en la lista de la prohibición el arroz y diversas
leguminosas. La matzá, o pan ácimo, en cambio, se elabora con masa de harina de trigo en
un proceso tan breve, que no alcanza a fermentar todavía. Y del mismo modo también hay
algunas bebidas y líquidos considerados jametz, porque intervienen en su producción
fermentos que lo son.
También los platos, cubiertos, tazas, vasos, ollas etc. usados durante
todo el año se consideran jametz por el contacto que tuvieron con alimentos de ese tipo,
y se los reemplaza por otros, especiales para Pésaj. O bien puede convertírselos en
aptos para Pésaj, mediante un proceso especial de limpieza que se les aplica unos días
antes de la fiesta.
Pero según la prescripción bíblica, jametz no sólo no debe comerse
en Pésaj, sino que "no deberá verse contigo jametz... en todo tu confín"
(Shemot - Exodo 13.7).
Esto no resultaba difícil de cumplir en la época antigua, cuando el
"pan de todos los días" también se lo horneaba "todos los días" en
cada hogar por separado, y era factible procurar que no quedaran ni rastros de él en la
casa durante los siete días de la fiesta.
Hoy día, a tales efectos, se cumple en los hogares judíos con las
ceremonias de Bedikat jametz, la "revisión de (la casa, en búsqueda de)
jametz" que hace el padre una noche antes de Pésaj, y el ulterior Biur jametz, la
"destrucción del jametz" por la mañana siguiente, quemándolo o echándolo al
mar. Los platos, cubiertos, etc.de todo el año que la familia desea (o necesita) usar
también en Pésaj, se tornan aptos para la fiesta mediante un procedimiento especial de
limpieza llamado Hag'alat kelim, la "purificación de la vajilla".
Pero ya en tiempos muy antiguos surgió el problema de ese otro jametz,
el acumulado con propósitos comerciales. Diciéndolo en términos modernos, ¿qué hacer
con el "stock" de fideos, sopas prefabricadas, caramelos, licores, golosinas,
etc., que una fábrica, un mayorista, un supermercado o incluso un simple almacenero de
barrio tienen acumulados en sus depósitos, y que no deben encontrarse "en todo tu
confín" durante los días de Pésaj?
Para ellos se ha establecido el recurso de Mejirat jametz, la
"venta del jametz" a un no judío: se firma con él un contrato de venta por el
espacio de lo que dura la fiesta, y de este modo la posesión jurídica del jametz pasa
simbólicamente a sus manos, á pesar de que la presencia física del alimento continúa
en el mismo depósito, cuyas llaves siguen en manos del propietario judío.
Otros alimentos y bebidas, neutros ellos (por no contener elementos
pasibles de ser jametz) sin embargo deben tener también la garantía de no haber estado
en contacto con jametz (o con manos sucias de jametz) durante el proceso de su
elaboración. Así es como, bajo la vigilante mirada de los rabinos o de los supervisores
designados por éstos, surgen en el mundo moderno toda una gama de productos casher le
Pésaj, "aptos para Pésaj", que van desde botellas de Coca Cola hasta frascos
de café, y desde mermeladas hasta vinos y licores.
Y de este modo, de fiesta que evocaba con orgullo la liberación de un
pueblo y la llegada de la primavera, posteriormente en la Diáspora Pésaj se convirtió
en una celebración vinculada principalmente con la alimentación de los judíos...
El Séder de Pésaj: Séder significa "orden" en hebreo, y
con este nombre se denomina la cena festiva de la primera noche de Pésaj (en la
Diáspora: la primera y la segunda), debido al "orden" preestablecido que deben
guardar todas las bendiciones, ceremonias, alimentos, bebidas,etc., de esa celebración.
Ya al iniciarse la cena, quien la preside (generalmente el padre o el
abuelo de la familia; pero en los grandes sedarim colectivos en sinagogas, clubes,
hoteles, etc., suele ser un rabino o un cantor litúrgico) tiene delante de sí, sobre la
mesa, la keará o "fuente" con los símbolos de Pésaj. Entre ellos se destacan
el maror o hierba amarga (generalmente un rábano picante, que evoca la amarga vida de es
clavos que los hijos de Israel vivieron en Egipto); el zeróa (un hueso con carne asada,
en recuerdo del cordero que se sacrificaba otrora en Pésaj en el Templo de Jerusalén);
el jaróset (una mezcla de manzanas y nueces picadas y amasadas con vino,. semejante a la
pasta de los ladrillos que elaboraban nuestros antepasados en Egipto); el carpás
(verduras que se mojan en agua salada - símbolo de las lágrimas de los esclavos
israelitas en Egipto, o bien de las aguas saladas del Mar Rojo - antes de comerlas); un
huevo (recuerdo de uno de los sacrificios de la fiesta) y iazéret, otra verdura más (que
varía según las costumbres de las diversas colectividades).
Complementan la mesa del Séder tres matzot colocadas una encima de la
otra (símbolo de los tres sectores del pueblo judío: cohanim, los "sacerdotes"
o descendientes de Aarón; leviim, "levitas", los hijos de la tribu de Leví; e
Israel, todo el resto del pueblo), una copa de vino especialmente reservada para Eliáhu
Hanaví, el profeta Elias, de quien se cree que también llega simbólicamente a cada
hogar judío para participar por unos instantes junto con los presentes en la noche del
Séder, y finalmente las copas de vino para todos - a los niños se les suele dar zumo de
uvas - de las cuales se beberá, sucesivamente, cuatro veces a lo largo de l; noche. Estas
cuatro copas celebran la liberación de los hijos de Israel de la esclavitud de Egipto,
que está definida en la Biblia con cuatro verbos diferentes, cuando Dios la promete a los
israelitas: "Os sacaré de los sufrimientos de Egipto, os salvaré de su esclavitud,
os redimiré con brazo extendido... y os tomaré para Mí como pueblo" (Shemot -
Exodo 6.6 - 7).
Por supuesto que uno de los símbolos principales de la noche del
Séder es la matzá. A tal punto, que todo el día anterior a Pésaj su consumo está
prohibido, para establecer así una diferencia entre las matzot que uno puede comer
libremente durante todo el resto del año (junto con pan y otros alimentos jametz), y
aquéllas que se comerán en la fiesta de Pésaj como recuerdo especial de éxodo de
Egipto y a guisa de léjem oni, "pan de la pobreza" como se Io denomina en
Devarim - Deuteronomio 16.3. Pero en la noche del Séder, el consumo de las matzot recién
se inicia a mediados de la ceremonia, ,junto con la cena que se servirá entonces.
La Hagadá de Pésaj: La Hagadá o "Relato" de Pésaj es el
texto tradicional que se lee en la mesa del Séder, como marco que rodea la cena festiva
de esa noche.
La Hagadá contiene textos de muchas épocas diferentes, que van desde
los tiempos bíblicos y la salida de Egipto al mando de Moisés - cuyo nombre, ¡detalle
curioso!, no se menciona ni una sola vez a lo largo de todo el relato - pasando por la
época del Talmud y la Edad Media, y llega hasta los tiempos modernos mediante un
capítulo especial con el que muchos hogares judíos evocan en un momento del Séder
también el Holocausto y la rebelión del Ghetto de Varsovia contra los nazis, iniciada en
la primera noche de Pésaj del año 1943, en medio de la segunda Guerra Mundial.
Además de todo esto, que constituye la Hagadá tradicional, también
están las variantes de Hagadot modernas, editadas por los movimientos kibutzianos en el
Estado de Israel, donde en reemplazo de algunos textos antiguos que quedaron suprimidos,
se agregaron otros nuevos - citas de la Biblia y de poetas hebreos medievales y modernos -
donde se pone más énfasis en el aspecto agrícola de la fiesta.
El estilo de la Hagadá de Pésaj, y su nombre mismo, están en
consonancia con el mandato bíblico que dice: "Y le relatarás a tu hijo (la historia
del éxodo de Egipto)" (Shemot - Exodo 13-8). De este verbo hebreo vehigadetá,
"relatarás", se ha derivado el nombre del texto de Pésaj: Hagadá o
"Relato".
Y no es sólo el nombre del texto lo que va dirigido a los niños, sino
también muchas de las costumbres y contenidos de este libro. Porque quien provoca, en
esencia, el relato de esta noche, es el menor de la familia, quien se dirige solemnemente
a su padre para formularle las conocidas cuatro preguntas que empiezan con las palabras
Má nishtaná, "¿En qué se diferencia (esta noche del Séder dé otras noches del
año)?" y con eso, da lugar a que el padre le comience a contar toda la historia de
nuestros antepasados en Egipto, y su liberación de allí por obra de Dios.
Después, los niños también aparecen en el texto de la Hagadá cuando
ésta nos da el ejemplo de los cuatro prototipos de hijos (el sabio, el malvado, el
ingenuo y el que no sabe preguntar todavía). Y hay muchos otros elementos en la noche del
Séder, destinados directa o indirectamente a los niños, como la costumbre de esconder el
Aficomán (vocablo de origen griego), un trozo de la segunda matzá de las tres arriba
mencionadas, que generalmente le reporta al niño la promesa de recibir un hermoso regalo
apenas acabe la fiesta. O el penúltimo capítulo de la Hagadá, una especie de
"quiz" numérico: "¿Quién sabe uno?", con su respuesta: "Yo sé
uno: uno es Dios.." y así, hasta el número trece inclusive. Está también el
último capítulo, Jad Gadiá, la historia del cabrito (narrada en idioma arameo, igual
que varios otros fragmentos del texto de la Hagadá, porque hubo épocas en que el pueblo
judío hablaba más el arameo que el hebreo).
A comienzos de la Hagadá se invita a participar del Séder (
¡también en idioma arameo!) col dijfín, ieité veiejul, "a todo el que tenga
hambre, que venga y que coma (con nosotros)". Pero en la práctica esta invitación,
como es de suponer, ya se la efectuó un rato antes en la sinagoga: cuando se presentaba
allí algún judío pobre o algún forastero para el servicio religioso de la noche de
Pésaj previo al Séder hogareño, no faltaba entre los fieles alguno que lo invitara a su
casa para la cena festiva de esta noche.
La calumnia del crimen ritual: Mención aparte merecen los huéspedes
no invitados que en el transcurso de nuestro paso por la Diáspora, muchas veces solían
presentarse en hogares judíos en la noche del Séder, con motivo de la calumnia del
crimen ritual.
Porque cuando en el pueblo o en la ciudad se descubrían poco antes de
Pésaj los restos de alguna persona no judía muerta en circunstancias poco claras - un
ahogado en el mar o en el río, un fallecido por accidente, etc. - se solía acusar de su
deceso a los judíos, arguyendo que ellos lo habían asesinado porque necesitaban la
sangre de un no judío para mezclarla con la masa de las matzot o con el vino especial de
la fiesta. Esta acusación del crimen ritual es absurda, porque al judío le está
terminantemente vedado consumir la sangre de los animales cuya carne sí puede comer
(según Devarim - Deuteronomio 12.15 - 16), y tanto más está prohibido entonces el
consumo de sangre humana.
Pero esta acusación entonces, por absurda que fuese, provocó
muchísimos ataques, asesinatos en masa, pogroms, encarcelamientos, etc.,contra los
judíos, no sólo en la Edad Media sino hasta en los tiempos modernos (el proceso de
Beilis, en Rusia, 1911-1913). Y no sólo en ambientes cristianos, donde la idea de beber -
siquiera simbólicamente - la sangre del fundador de la religión, y de comer su cuerpo,
constituye parte del credo de los fieles en la iglesia, sino también en ambientes
musulmanes, donde estos antecedentes no existen... pero también allí todo motivo era
bueno para atacar al judío y confiscar sus bienes (como todavía ocurrió, bajo la
acusación del crimen ritual, en una ciudad de Persia, en Pésaj de 1925).
Shirat Haiam, el Himno del Cruce del Mar: Para Pésaj nuestros sabios
han establecido diversos fragmentos del Pentateuco como lectura de la Torá. En las
sinagogas de Tierra Santa se leen dos de ellos (en el primero y en el séptimo día de
Pésaj, que son feriados), mientras que en las de la Diáspora son dos más, fuera de
éstos, pues allí es feriado también el segundo día de la fiesta, y después del
séptimo (que es el último en Israel), se agrega uno más, el octavo día. Y además hay
una lectura especial para el sábado intermedio que suele haber en Pésaj.
De todas estas lecturas, sobresale por su majestuosidad la del séptimo
día, en la que se refiere la historia del éxodo de Egipto, y también figura Shirat
Haiam, el himno que los hijos de Israel cantaron al Señor después del milagroso cruce
del mar (Shemot - Exodo 15.1 19). Apenas ellos acabaron de pasar por el cauce seco del
mismo, y cuando el Faraón y sus huestes se internaban por ese camino para perseguirlos
las aguas volvieron a su nivel normal y sepultaron bajo sus olas a todo el ejército de
los egipcios.
No se sabe con certeza de qué mar se trataba: el texto bíblico lo
denomina iam suf, "mar de los juncos", y aunque generalmente se acepta que fue
el hoy llamado Mar Rojo, también hay quienes sostienen que era alguno de los mares
menores o lagos de la región, y que hoy forman parte del canal de Suez.
La Biblia misma nos cuenta cómo se obró el milagro: mediante un
fuerte viento de oriente (rúaj kadim, según Shemot - Exodo 14.21) que apartó las aguas
delante de los hijos de Israel, pero que dejó de soplar después, cuando se internaron
allí las tropas egipcias que venían persiguiéndolos. Los soldados del Faraón, montados
en sus carros de guerra y con pesadas corazas y escudos encima, no alcanzaron a huir a
tiempo de las aguas, que retornaban veloces a su nivel normal.
La Mimuna: El octavo día de Pésaj - feriado para los judíos de la
Diáspora, día hábil para los de Tierra Santa - era celebrado de una manera singular por
los judíos del norte de Africa, y especialmente por los de Marruecos: se lo Ilamaba
Mimuna (término de origen incierto; algunos lo vinculan con el nombre propio Maimón, el
padre de Maimónides) y las familias se visitaban unas a otras, para gustar juntos los
platos característicos de la fecha, en los que predominan ciertos dulces.
Transferidos gran parte de estos judíos a Israel, después de que se
fundó aquí en 1948 el Estado que lleva ese nombre, ellos trajeron consigo la tradición
de la Mimuna. Y con el correr del tiempo fueron abriendo las puertas de sus hogares no
sólo a familiares y compatriotas, sino también ante vecinos, conocidos,etc., de todos
los sectores de la población.
Por otra parte, también figuras representativas del país (políticos,
intendentes, ministros, etc.) comenzaron a ofrecer la hospitalidad de la Mimuna en sus
hogares, a pesar de no provenir ellos mismos del sector geográfico arriba mencionado.
En resumen, al cabo de pocos años la Mimuna se está volviendo ante
nuestros propios ojos en una gran fiesta de la confraternidad de los judíos de diferentes
orígenes, que además del hogar, también se celebra en los parques de las diversas
ciudades con grandes actos públicos, donde se ofrecen bailes folklóricos de las diversas
comunidades, cantos y música, comidas típicas, etc., dentro del marco de un amplio
pic-nic popular de muchas horas de duración.
Queda por dilucidar el fundamento legal de la Mimuna, por así
llamarlo, pues al no ser feriado decretado por la Torá u otro libro sagrado judío, ni
por las leyes del Estado, en teoría el día de la Mimuna sigue siendo un día de trabajo
en Israel, y quien falte al suyo para asistir a los festejos, debería ver a fin de mes
descontado del sueldo el importe de un día de labor.
Pero todo ello no es óbice para que, Ilegado el día de la Mimuna,
multitudes cada vez más numerosas se dirijan a las plazas y parques, para celebrar todos
juntos la unidad del pueblo de Israel.