SHAVUOT

Shavuot es la fiesta de las "semanas" (shavúa: "semana", en hebreo), que debe su nombre al hecho de que la Torá prescribe festejarla siete semanas después del "día siguiente al reposo" (Vayicrá Levítico 23.15), según ya se explicó en el capítulo de Sefirat Haómer. Quedó aceptado, en el judaísmo tradicional, que la cuenta de los cuarenta y nueve días debe comenzarse el segundo día de Pésaj, y de este modo Shavuot cae el 6 de Siván, en mayo o junio. Algunas sectas Judías empezaban la cuenta en otro día de Pésaj, que no era el segundo; y como consecuencia de ello, Shavuot resultaba en otra fecha. Y los judíos de la Diáspora, por las razones que ya hemos visto al hablar del calendario hebreo, festejan Shavuot dos días en vez de uno solo, el 6 de Siván y el 7.

Fiesta de las Primicias: "Y celebrarás la fiesta de las semanas, primicias de la cosecha de trigo" dice el texto bíblico al respecto de esta fiesta en Shemot - Exodo 34.22. Y a continuación indica que Shavuot es, junto con Pésaj y Sucot, uno de los tres regalim (réguel, en hebreo : "pie" o "pierna"), las "fiestas del peregrinaje" en que los hijos de Israel se reunían yendo a pie a Jerusalén, para alegrarse en el Templo ante el Señor. En Shavuót se ofrendaban allí las primicias del trigo y de otros frutos que. maduraban temprano, y en Sucot, fiesta final de la cosecha, se presentaban los demás En otro pasaje se define a Savuot directamente como Iom Habicurim, "Día de las Primicias" (Bamidbar - Números 28.26).

El Talmud a veces se refiere a Shavuot llamándolo Atzéret, fiesta de la "conclusión", tomando en cuenta que con esta fiesta en que comienza la cosecha de trigo, se acaba el período iniciado siete semanas antes con la siega del primer ómer de cebada.

Recepción de 1a Torá: Otro motivo de Shavuot está expresado en el nombre de Zemán matán toraténu con que la fiesta es llamada en algunas plegarias: el "tiempo de la entrega de nuestra Torá".

Los sabios de la Antigüedad han estudiado los datos cronológicos que en algunos pasajes presenta la Biblia, y llegaron a la conclusión de que el día 6 de Siván, siete semanas después de la salida de Egipto, fue la fecha en que los hijos de Israel reunidos al pie del monte Sinaí, recibieron las Tablas con los Diez Mandamientos de Dios, por intermedio de Moisés.

Y por extensión se afirma que ese día él recibió allí también todo el resto de la Torá o Pentateuco. Tradiciones posteriores afirman que incluso muchas halajot o "leyes religiosas" que los rabinos establecieron muchos siglos después, ya fueron dadas a Moísés (y luego, transmitidas por éste, en forma oral, a sus sucesores)' en esa solemne ceremonia junto al monte Sinaí.

Esta idea de la unidad de la Torá (tomando el vocablo en su sentido más amplio de "enseñanza"), halla su expresión en la costumbre del Tikún Leil Shavuot, la "Ordenación para la noche de Shavuot" , un texto que se estudia en la sinagoga durante largas horas en la noche de Shavuot. Este Tikún contiene los pasajes iniciales y finales de cada una de las 54 Parashot (parashá o sidrá: el fragmento bíblico que se lee cada sábado en la sinagoga) en que está dividida la Torá, y también versículos de cada uno de los libros de los Profetas y de los Hagiógrafos; en resumen, están representados todos los libros del Tanaj (la Biblia hebrea, también conocida por Antiguo Testamento). Además contiene el Libro de Rut y algunos capítulos de Tehilim (el Libro de los Salmos) enteros, pasajes del Talmud, del Zohar (obra mística que ya hemos mencionado cuando hablamos de Lag Baómer y de Rabí Simón bar Iojai), y otros textos más, de diferentes épocas.

Los Diez Mandamientos: Como no podía ser de otra manera, la lectura de la Torá en la mañana de Shavuot consiste en aquellos capítulos de la misma en que figuran los Diez Mandamientos (o "Decálogo"), y se cuenta cómo Dios los entregó al pueblo de Israel. En resumen, los dos capítulos enteros de Shemot - Exodo Caps. 19 y 20. Y dentro de este marco solemne, el texto del Decálogo (Aséret Hadevarim o Aséret Hadibrot, en hebreo) está enunciado en el capítulo 20, desde el versículo 2 en adelante. (Aquí tenemos que acotar que la división de los Diez Mandamientos en versículos, y la numeración consiguiente de los mismos, no es uniforme en todas las ediciones del Tanaj, y tanto menos lo es en sus traducciones del hebreo a otros idiomas).

Previo a la lectura de la Torá, en la sinagoga se recita con una melodía especial el himno llamado, por su palabra inicial, Akdamut ("Prólogo"), escrito en idioma arameo y cada uno de cuyos versos casi un centenar - tiene en su final palabras que terminan con la sílaba ta.

Ya desde los tiempos antiguos ha llamado la atención de todos, rabinos creyentes como estudiosos laicos (e incluso no judíos) de la Biblia, el hecho de que en una segunda versión del Decálogo que la misma Torá nos presenta más adelante en el quinto Libro de Moisés (Devarim - Deuteronomio 5.6 - 17), diversos pasajes de estos Diez Mandamientos no concuerdan con el original del libro ShemotExodo. A simple vista podemos descubrir muchos detalles diferentes en la repetición del texto que Moisés hace, unos cuarenta años después en esa segunda versión. El mandamiento que más sobresale por tales diferencias es el cuarto, el del día sábado, que en su versión de Exodo empieza con la palabra Zajor (" ¡Recuerda!" el día sábado), mientras que en Deuteronomio dice Shamor (" ¡Observa!" o " ¡Guarda!" el día sábado). Y en la subsiguiente argumentación del por qué del descanso sabático, los dos textos también difieren diametralmente: Exodo da un motivo histórico-teológico-universalista ("Porque en seis días hizo el' Eterno el cielo, la Tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y descansó el séptimo día"), mientras que en Deuteronomio se aduce una razón de igualdad social y una evocación nacional: "Para que tu escIavo y tu sierva descansen como tú; y recordarás que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, y el Eterno tu Dios te ha sacado de allí con mano fuerte y con brazo extendido".

Dejemos a cargo de los especialistas las discusiones a ese respecto. Las opiniones van desde la ortodoxia religiosa judía, que afirma que Dios enunció a un mismo tiempo los dos textos ("Shamor vezajor bedibur ejad'; "shamor y zajor en una misma palabra" o emisión de voz, según lo canta un poeta medieval judío en la plegaria de Lejá dodí que recitamos todos los viernes de noche en la sinagoga), hasta las teorías bíblicas modernas (también aceptadas, por lo general, en los círculos universitarios de Israel) según las cuales todo el libro de Devarim-Deuteronomio sería posterior a los tiempos de Moisés en unos seis siglos, y es el texto que fue descubierto en el Templo de Jerusalén en tiempos del rey Josías (por el año 621 a.C.), según el relato de la misma Biblia en Melajim Bet-II Reyes 22.8 ss.

El Libro de Rut: Muchos motivos diferentes se aducen para explicar la lectura de este breve libro de la Biblia - de sólo cuatro capítulos - en la fiesta de Shavuot; pero el más evidente y a la vez sencillo de todos es que el relato transcurre en la época de la cosecha, y diversos aspectos de la misma están descritos en ese texto

Noemí y Rut llegaron a Bet Léjem (o Betlehem o Belén, según la nomenclatura cristiana) "a comienzos de la cosecha de cebada" (Rut 1.22). Después Rut sale en pos de los segadores para recoger detrás de ellos las espigas que por descuido o accidentalmente caían a tierra y que, según la ley bíblica de Vayicrá-Levítico 23.22, quedaban reservadas para los pobres.

Posteriormente, la escena nocturna en que Rut se da a conocer a Bóaz, el propietario del campo, como parienta suya, tiene lugar en la era de aquél, donde cada día trillaban las mieses (Rut 3.6 ss.).

En suma, casi toda la historia del Libro de Rut está encuadrada en un marco campestre y en la época de la cosecha que allí se lleva a cabo. Al margen de la significación histórica de este pequeño idilio pues de las bodas 'de Bóaz con Rut desciende, algunas generaciones más tarde, ese joven pelirrojo que llegó a ser el rey David - y del ejemplo de tolerancia religiosa que ofrece (pues Rut de nacimiento era moabita) está el ambiente bucólico que rodea a todas estas escenas; y esto seguramente fue lo decisivo para que nuestros sabios establecieran la lectura del Libio de Rut para la fiesta de Shavuot.

La ofrenda de las primicias: En la primera mitad del capítulo 26 de Devarim - Deuteronomio, está prescrita la ceremonia de la ofrenda de las primicias, tal como debía celebrársela en el Templo. Y también figura un breve texto - síntesis de la Historia judía desde la época de los patriarcas hasta la salida de Egipto y el establecimiento del pueblo de Israel en la Tierra Prometida - que debían recitar ante el sacerdote los fieles que acudían, portadores de la ofrenda.

Posteriormente, ya destruido el Templo de Jerusalén y dispersos los judíos por la Diáspora, sin embargo Shavuot y sus primicias todavía siguieron ejerciendo algo de su influencia en la vida religiosa judía: llegada esta fecha, la sinagoga era adornada con flores, ramas y hojas verdes. Y en las escuelas judías se organizaban desfiles simbólicos, en los que los niños eran portadores de canastos que contenían los diversos frutos de cada país. Sólo que, por lo general, estos frutos no eran de la propia cosecha, sino adquiridos en el mercado...

En algunas sinagogas modernas de las corrientes conservativa y reformista - vale decir, las no-ortodoxas - se suele efectuar en Shavuot la ceremonia colectiva de Bat Mitzvá (mayoría de edad) de todas las niñas que cumplen doce años (a semejanza del Bar Mitzvá de los varones cuando cumplen trece). Los detalles de cada ceremonia todavía no están fijados por tradición alguna, y por eso las normas varían de comunidad en comunidad: qué plegarias recitan las niñas en la oportunidad, qué texto bíblico leen, con qué fórmula las bendice el rabino, etc.

Y hoy día en el Estado de Israel, con sus centenares de kibutzim y moshavim, esas colonias agrícolas colectivas donde se trabaja la tierra, vuelven a efectuarse los desfiles de Shavuot con frutos cultivados por el mismo labriego que trae la ofrenda. Algunos lo hacen dentro de un marco de tradición religiosa, y otros, como mera ceremonia agrícola.

De este modo, la fiesta de Shavuot ha recuperado en Israel buena parte de la importancia y del carácter agrícola que revestía en los tiempos antiguos. En vez de ofrendarlas a los sacerdotes, ahora las primicias son enviadas a hospitales o a otras instituciones de bien público; a veces también se las vende, y se entrega el importe así obtenido al Kéren Kayémet Le-Israel, el "Fondo Agrario de Israel".

En la tradición hogareña, Shavuot suele recordarse además sirviendo como platos principales comidas lácteas de una amplia gama de variedades, acompañados de algunos manjares dulces. Se atribuye esta costumbre a la definición de "tierra que mana leche y miel' que el texto bíblico da en diversos pasajes acerca del país que Dios prometió a los hijos de Israel (p.e. en Shemot - Exodo 3.~; 13.5 etc.).

 


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