¿BAR MITZVÁ?


Estamos en los momentos previos a aquello que, acaso, posea resonancias desusadas y familiares a la vez: la Bar Mitzvá. Y tal vez por la novedad, muchos pensamientos y sentimientos acuden a ti

Quizá tu corazón palpita con fuerza y tú te sientes nervioso y preocupado, y entiendes que es así porque estás frente a un hecho nuevo y distinto y, muy probablemente, desconocido, que se asoma como muy importante en tu vida y en la vida de tu familia, y no sabes cómo y para qué manejar esas emociones.

Quizás lo tomas con algo de indiferencia, porque supones que es una tarea sin gran sentido, una actividad ridícula que debes hacer para "quedar bien", o para recibir tus merecidos regalos.

Quizá sabes y sientes que estas recorriendo un complejo camino, aquel que te lleva a ser una persona de bien, un verdadero hombre.

Quizá supones que la Bar Mitzvá representa un momento sustancial en tu vida, porque observas que para este nuevo "cumpleaños" los mayores corren de un lado para el otro, organizan la gran "fiesta".

Y en las corridas estás tú también, de aquí para allá: que el salón para la recepción, que el traje, que los vestidos, el mejor disk jockey o con la más famosa banda, y no te olvides del cotillón, ¿cuál es el menú?, ¿está bien la lista de los invitados?, ¡no nos da el tiempo para entregar todas las tarjetas!...¡ah sí!, nene tenés que prepararte...

Mas allá de los valores profundos del Bar Mitzvá, quizás estés interesado en saber concretamente, ¿ma nishtaná? ¿que es lo que cambia? A partir de tu decimotercer aniversario de acuerdo al calendario hebreo tendrás la oportunidad de ser contado para formar el minián, y de desarrollar todos los servicios religiosos. Más allá de esto, seguramente tu vida continuará en una forma similar a la que llevabas, irás a la escuela, tu cuerpo irá experimentando paulatinos cambios, tu forma de pensar y sentir también se irá desarrollando, compartirás el tiempo con amigos, seguirás en la senda de ir haciéndote, con la ayuda de D-s, una persona mejor. 

¿Por qué Bar Mitzvá?

En arameo, (antiguo idioma semítico de uso popular entre los judíos en la dispersión) bar quiere decir hijo de, y mitzvá en hebreo significa precepto. Entonces, Bar Mitzvá es el hijo del precepto.

Precepto, quiere decir regla, mandato, orden, ley, sistema, es así que ser un hijo del precepto representa ser un hijo de la Ley, preferentemente entendida como la Ley otorgada por el Eterno D-s a los hombres en el Libro de los Libros que es la Torá, y una persona dispuesta y consciente a integrarse como elemento del gran sistema del Orden Universal.

Ser Bar Mitzvá es ser responsable del cumplimiento de las mitzvot.

Ser un Bar Mitzvá no es poca cosa.

Es necesario, imprescindible que todos y cada uno de los hijos de Israel conozcan sus raíces, beban de sus fuentes, sientan su judaísmo, y tengan las oportunidades de ir haciendo su propia identidad como judíos.
Padre, madre, no deseches a tu hijo para el judaísmo, ni al judaísmo para tu hijo. Porque si tú lo desechas perderás la oportunidad de ayudar a D-s en su obra, y harás de tu hijo una persona con desmedidos complejos y sufrimientos.
No prives a tu hijo de su identidad.
Dale a tu hijo una oportunidad nueva todos los días, y verás como D-s te ayuda en hacerlo un ser humano íntegro.

¿Es la Bar Mitzvá cuestión de un sólo día?

Los arduos días previos, pasan.
El trabajo quizás agotador de llegar bien preparados, pasa.
La ceremonia religiosa, pasa.
El banquete, pasa.
Los trajes y peinados, desaparecen.
Las fotos y videos, permanecen en algún cajón, y son revisados cada tanto..
Los recuerdos se hacen más imprecisos con el tiempo.
Es un hecho que los días especiales tienen mucho valor, pero, ¿no tiene un valor mayor el afrontar cada una de las pruebas de la vida con valentía y amor, y que cada segundo de existencia sea un compromiso con nosotros y el mundo?
La Bar Mitzvá es entonces uno de los mojones en el camino de nuestra vida como judíos, y sólo eso, y ¡todo eso!

Como dicen nuestros sabios, es un camino difícil el camino del bien, pero finalmente es un camino agradable, que bendice a quien lo eligió y a quién por él anduvo.
Como leemos en las palabras del profeta Isaías: Sos Asís Vaadonai, "Gozando, me gozaré en D-s Se alegrará mi alma en D-s". Porque D-s es la fuente de toda la bondad, y porque el verdadero activista de la Bar Mitzvá, en el día de su reconocimiento por la sociedad como tal, elige ser un hijo digno de D-s.
Y ser hijo de D-s no es un "trabajo" de determinadas fechas o con ciertas personas.
Se es hijo a cada segundo de existencia.
Por esto, si la formación de tu ser judío comenzó desde antes de tu nacimiento, o desde el Brit Milá, o en jardín de infantes, o siendo ya un anciano abuelo, o exclusivamente para la Bar Mitzvá, aprovéchala, y continúala. Ésta es parte de tu misión como judío.
 

 


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