Teodoro R. Frejtman,
argentino, de profesión ingeniero, nació en Concordia (E. Ríos) en 1948. Radicado en
Montevideo (Uruguay) desde 1977, ha incursionado desde su juventud en diferentes
expresiones artístico-literarias.
Guitarrista, cantante, compositor,
guionista, humorista, autor de poemas aforismos, relatos, crónicas, notas culturales,
cuentos, etc., destacan sus obras premiadas en numerosos certámenes literarios a lo largo
de una rica trayectoria de la mano de la palabra, las imágenes y el ritmo. Conferencista
y disertante sobre temática diversa, ha transitado también por conciertos unipersonales
de música y poesía en Buenos Aires y en Montevideo, habiendo sido seleccionado por
plásticos argentinos para inclusión de sus obras en muestras de poesía ilustrada.
Parte de su producción ha sido editada
por muy numerosas publicaciones de ambas márgenes del Plata y varios sitios en Internet,
de diferentes países de Latinoamérica, España y los EE.UU. Distinguido con medallas y
diplomas, por diversas instituciones culturales, por su aporte a la cultura rioplatense,
sus versos han estado presentes en las voces de artistas uruguayos, en recitales en
teatros montevideanos y en salas de Europa, EE.UU y México.
Frejtman acota que escribe desde
siempre... que es "algo natural" en él. Dice que la gente menciona que
"tiene facilidad", " que tiene oficio", que "ha venido con él a
este mundo", que "es de familia", que "es un escritor nato..."
Pero él señala no saberlo, no creerlo y
afirma que tal vez no lo será nunca...
Alguna vez dijo, parafraseando una
conocida letra popular: "yo no soy poeta, ni lo quiero ser, porque los poetas
somos, sin querer...".
Ya en la escuela primaria "le
tocaba" escribir ese discurso o "aquel versito" para los actos patrios, que
luego alguien leía mal, en el salón principal del edificio, sin la puntuación que él
le marcaba a cada frase... Y cuando llegaban a su hogar los libros de algún familiar
poeta o escritor (con quien su familia se regodeaba por sus trabajos) Frejtman no se
contenía, luego de leerlos e intentaba él mismo escribir un poema, un cuento, un
relato...
Dice Frejtman que "escribir concede
ese placer que alcanzan aquellos que comienzan por comunicarse consigo mismos, con tintas
sencillas y sensibles", y que: "teniendo algo para decir, utilizan luego, esa
forma escrita para comunicarse con su propio entorno"
Afirma que "Escribir es un abrazo. Es
abrazar al prójimo con una forma de expresión que lo acerque al mundo y a las
reflexiones, a los pareceres personales y a su propia postura frente a tantas cosas de la
vida" , y agrega: "escribir es vagar y soñar, con nuestra imaginación y con la
piel de ritmo, para acertar en el acorde de ser intérpretes de esa música interior que
sale a pasear por la galería de metáforas que están aquí nomás a la vuelta de la
esquina."
Finaliza diciendo: "Es sólo
intentarlo. Y yo lo intento..."