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DE CANAAN A EGIPTO
(2000-1800 a.C.)

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La Biblia relata la historia de Jacob y sus hijos, particularmente la de Josef, con cierto detalle.
Los hermanos tenían plena conciencia de ser hijos de un mismo padre y de su diferenciación de los pueblos que los rodeaban. Parecían pertenecer a una estirpe más fresca y vigorosa frente a los prósperos e indolentes moradores de las ciudades de Canaán, y aborrecieron sus prácticas paganas. Cada ciudad y cada estación tenían su propia deidad, a la que rendían culto en orgías desenfrenadas y ritos de fertilidad, en las que los celebrantes se daban cuchilladas hasta cubrirse de sangre y se entregaban a excesos sexuales. La "sagrada prostitución" era considerada una virtud religiosa, y la magia y la brujería estaban difundidas. El sacrificio humano en ocasiones de niños - era practicado para apaciguar a los dioses

Jacob y sus hijos rechazaron estas costumbres y su actitud condenatoria puede ser advertida en la legislación bíblica posterior, que fustigó dichas prácticas. Esta conducta impidió que las tribus de Israel se asimilaran a sus vecinos; vivieron una existencia aparte, alejadas de las zonas pobladas, vigilando sus rebaños y buscando el mejor pastoreo. Tanto Abraham como su nieto Jacob compraron parcelas de tierra a los nativos; el primero adquirió la cueva de Majpelá, en Jebrón, para convertirla en un cementerio familiar, y el último en Síquem (Shjem o Nablus) para establecer una suerte de residencia permanente.

Existía cierta fricción entre los hermanos. Reubén era el primogénito, pero Josef fue el primer hijo nacido de Raquel, la más amada de las esposas, que murió joven. Jacob tenía preferencia por Josef y ello provocaba celos entre los hermanos, quienes lo vendieron como esclavo a Egipto.
Josef, después de muchas desgracias y tribulaciones, prosperó allí y se convirtió en virrey del Faraón, dirigiendo las medidas adoptadas para superar una época de gran escasez. La Biblia narra que Jacob y sus hijos, y sus familias, se reunieron posteriormente con Josef en Egipto, escapando del hambre que reinaba en Canaán. Estas huestes de los hijos de Israel constituyen presuntamente una de las primeras olas de semitas occidentales que llegaron a Egipto en el siglo 19 a.C. No existe evidencia extra-bíblica sobre esta materia.

Desde su lecho de muerte en Egipto, bendijo lacob a sus hijos que se hallaban reunidos junto a él y los instruyó para que lo entierren en la cueva de Majpelá, junto a sus antepasados. Josef prometió cumplir el pedido de su padre y antes de su propia muerte hizo el mismo ruego, prometiéndole a sus hermanos que Dios los haría retornar de Egipto a su propia tierra en Canaán.

 

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