Después de la prosperidad de que
disfrutaron los israelitas en Egipto, en, los días de la influencia de Josef, surgió un
rey "quien no conoció a Josef" y receló de la creciente fuerza de los hebreos.
Se instituyó una serie de medidas represivas y los hebreos fueron tornaron esclavos del
Faraón.
No hay precisión con respecto a la fecha de este episodio. Si se acepta el testimonio de
la Biblia al nombrar a Pitom y Ramsés como las dos ciudades construidas por los esclavos
hebreos, el Faraón responsable fue Ramsés II (1290-1224 a.C.).

Entre los esclavos comenzó a tomar cuerpo un movimiento de
liberación bajo la conducción de Moisés, un hebreo traído a la casa real y que debió
huir de Egipto como resultado de sus actividades en favor de los esclavos hebreos. En el
exilio de la vecina Midián recibió el llamado de Dios para rescatar a los hijos de
Israel de Egipto.
Moisés retornó y comunicó al Faraón el mandato de Dios. El Faraón rehusó
satisfacerlo. Sin embargo, después de una seguidilla de diez plagas catastróficas sobre
el país, se permitió a los esclavos salir de Egipto. En la Biblia, Moisés es una figura
monumental y carismática, cuya humanidad se pone claramente de manifiesto: es el líder
militar, el legislador, el administrador público y el intermediario entre el pueblo y
Dios, de igual modo que el ferviente pastor de su pueblo.
Después del Exodo, la Biblia relata la grandiosa revelación
del Monte Sinaí - cuya indeterminación geográfica promueve aún hoy discusiones -,
allí el propio Creador dictó los Diez Mandamientos ante el pueblo congregado y le
entregó la Torá, o Pentateuco, los cinco primeros libros de la Biblia. Las tribus de
Israel erraron por el desierto bajo el liderazgo de Moisés durante 40 años. Por haberse
negado a entrar a la tierra de Canaán, al llegar a sus límites, por temor a sus
poderosos habitantes fue condenada toda la generación que salió de Egipto a morir en el
desierto. Solo a la nueva generación, que no conoció la esclavitud le fue permitida la
entrada a la tierra prometida. Moisés murió y las tribus conducidas por Josué se
dirigieron a la conquista de Canaán.
El Éxodo y la Revelación constituyen un evento central en
la historia judía. Ellos marcan el nacimiento de la nación judía y el comienzo de su
misión espiritual. El Exodo es celebrado mediante la festividad anual de Pascua durante
la cual la historia vuelve a ser narrada y se come el pan ácimo (sin levadura) para
recordar el cautiverio y la huída de Egipto. Para los judíos, el Exodo es el símbolo
supremo de libertad.